Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)
¡Buenas tardes, zapatitos!
En el día de hoy, me gustaría hablaros del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, más conocido por sus siglas cómo TDAH.
¿En qué consiste este trastorno? El TDAH es un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que implica un patrón de déficit de atención, hiperactividad y/o impulsividad. Por tanto, estamos hablando de una condición biológica que dificulta el concentrarse, poner atención, permanecer sentado y controlar la impulsividad.
En la página de "TDAH y tú" se nos facilita el siguiente vídeo que resume algunos datos sobre este trastorno en un minuto:
Como hemos visto en el vídeo, para poder hablar de TDAH debe darse unas condiciones en el niño:
- Presentar los síntomas a una edad temprana (Desde los 7 a los 12 años).
- Una intensidad y frecuencia superior a la esperada en dicha edad y etapa de desarrollo.
- Un rendimiento deteriorado en al menos dos ámbitos de su vida (escolar, familiar y social) dada la interferencia del trastorno.
- Estar seguros de que los síntomas no son debidos a algún otro problema médico (tóxico, droga y/o problemas psiquiátricos).
- Parece olvidadizo, se distrae con facilidad o sueña despierto.
- Parece que no escucha y tiene dificultad para seguir indicaciones.
- Es propenso a berrinches y crisis emocionales debido a la falta de control de los impulsos o a la frustración.
- Tiene problemas con la organización y para terminar tareas.
- Le cuesta perseverar en una tarea a menos que la disfrute mucho.
- Tiene problemas con las habilidades sociales.
- Le cuesta permanecer sentado durante las actividades que así lo requieren, como a la hora de comer o en la escuela durante el tiempo de trabajo independiente.
- Le es difícil esperar su turno y ser paciente.
- Está constantemente “en movimiento” o inquieto, y agarra y juguetea con todo lo que está a su alcance.
- Interrumpe a las personas, dice cosas inapropiadas sin pensar y puede que tenga problemas con las pistas no verbales.
- Actúa sin pensar y puede que no entienda la consecuencias de sus actos.
- Puede que reaccione excesivamente a estímulos sensoriales, como la forma en que suenan, huelen, saben o se sienten las cosas.
- Juega con brusquedad y es arriesgado físicamente.
Sin embargo, todos estos datos son orientativos, es decir, si como padres o educadores observáis estas señales en los pequeños lo que debéis hacer es consultar con un especialista que analice el caso. Hay que tener mucho cuidado con poner una "etiqueta" al niño ya que esto puede causar más mal que bien.
Es importante pillar temprano el TDAH y tener un diagnóstico clínico para poder tomar medidas que faciliten al niño la adaptación de este con su vida normal. Algunas de estas medidas que podemos tomar en casa con nuestro hijo son:
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Si queréis ver más sobre el tema, os recomiendo que entréis en esta página, donde podréis hacer una búsqueda con más profundidad sobre el TDAH:
Espero que toda esta información os haya sido de ayuda. Podéis dejar vuestras experiencias y conocimientos al respecto en los comentarios.
¡Hasta otra, zapatitos!




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